El poder destructivo tras la tragedia en Viacha: Cómo opera una granada de mortero y el impacto de su onda expansiva
Las explosiones registradas este 4 de septiembre en el Regimiento de Artillería 2 “Bolívar” y el Centro General de Mantenimiento militar en Viacha han puesto sobre la mesa la tremenda capacidad de destrucción que posee el material bélico de artillería. La detonación, que estremeció a la urbe altiplánica dejando decenas de heridos y graves daños en la infraestructura militar y civil aledaña, pone de relieve la física y la potencia destructiva proyectada por la munición de mortero.
¿Qué hace a una granada de mortero tan destructiva?
Un proyectil de mortero convencional (generalmente en calibres de 60 mm, 81 mm o 120 mm) está diseñado para maximizar el daño estructural y de personal mediante la combinación de tres mecánicas físicas simultáneas:
Onda expansiva hiperbárica (Overpressure): Al detonar la carga interna de explosivo de alto rendimiento (como TNT o Composición B), la química de los reactivos genera un gas a miles de grados Celsius que se expande a velocidades supersónicas (más de 6.000 m/s). Esto desplaza el aire circundante creando una pared invisible de altísima presión.
Fragmentación o metralla: El cuerpo metálico de la granada no solo se rompe; se fragmenta deliberadamente en cientos de esquirlas de acero de alta velocidad que actúan como proyectiles secundarios a distancias de más de 100 a 300 metros.
Proyección de escombros e hipercalor: La onda sísmica rompe concreto, ladrillos y estructuras, convirtiendo piedras, vidrios y metales del entorno en proyectiles mortales.
Lo que destruyó en Viacha: La magnitud del impacto
Para entender el nivel de energía liberada en el cuartel militar, basta con analizar los daños observados en el área urbana e industrial de Viacha:
Colapso estructural y pórticos de ingreso: Las primeras ondas expansivas derribaron de manera inmediata parte de los muros perimetrales e infraestructura del complejo militar del Regimiento Bolívar. El impacto sobre estructuras pesadas de hormigón evidencia una sobrapresión local masiva.
Proyección de metralla y piedras a larga distancia: Testimonios de residentes cercanos reportaron la caída de "piedras grandes" y fragmentos de material a cientos de metros de distancia, perforando techos de calamina y ventanas como si se tratase de un bombardeo directo.
Daño a viviendas civiles a más de 1 km: La onda de choque fue lo suficientemente potente como para alcanzar un radio proyectado de hasta 1,5 kilómetros, provocando el estallido masivo de ventanales, roturas en tejados y grietas en paredes de más de 25 familias del sector.
Destrucción de servicios e infraestructura pública: La vibración y el desplome de estructuras derribaron postes de tendido eléctrico y líneas de comunicación, dejando zonas sin suministro de energía.
Riesgo en depósitos de munición
Cuando una única granada de mortero o carga explosiva detona dentro de una instalación militar o taller de mantenimiento, el riesgo principal es la detonación simpática o en cadena: el calor y la presión hacen estallar otros depósitos o proyectiles almacenados cerca, multiplicando exponencialmente la fuerza de la explosión inicial.
Las pericias técnicas y peritajes de las autoridades determinarán con exactitud las causas del incidente. Sin embargo, la magnitud de los destrozos en Viacha refleja la inmensa energía cinética y química que almacena la artillería de mortero moderna, donde un solo proyectil está concebido para neutralized áreas enteras mediante la fuerza bruta de su física expansiva.

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