La guerra olvidada del Cono Sur: el día que Bolivia venció a Argentina y aseguró Tarija


 

Hubo un tiempo en que las fronteras de Sudamérica se trazaron con pólvora, y no con diplomacia. Aunque hoy la rivalidad entre Bolivia y Argentina suele reservarse para las canchas de fútbol, a finales de la década de 1830 ambos países midieron sus ejércitos en los valles y quebradas del sur andino en un conflicto que pocos recuerdan: la Guerra de la Confederación.

Entre 1837 y 1839, el mapa de la región estuvo a punto de reconfigurarse por completo. A un lado del tablero se encontraba la naciente y poderosa Confederación Perú-Boliviana, liderada por el mariscal Andrés de Santa Cruz. Al otro, la Confederación Argentina, bajo el férreo mando del caudillo Juan Manuel de Rosas.

El choque era inevitable. Las tensiones por el control de la provincia de Tarija —que había decidido unirse a Bolivia tras su independencia—, sumadas al refugio que Santa Cruz ofrecía a los opositores de Rosas, encendieron la mecha. Rosas declaró la guerra buscando frenar la expansión del gigante andino que amenazaba el equilibrio de poder en el Cono Sur.

Sin embargo, en el teatro de operaciones del norte argentino y el sur boliviano, las batallas se definieron a favor de las tropas confederadas. Bajo el brillante mando del general germano-boliviano Otto Philipp Braun, el ejército de Santa Cruz contuvo y repelió cada incursión enemiga.

Enfrentamientos decisivos como los de Iruya y la Batalla de Montenegro (también conocida como Cuyambuyo) en junio de 1838 consolidaron el control boliviano sobre la región. Las fuerzas de Braun no solo defendieron el territorio, sino que obligaron a la retirada definitiva del ejército argentino en ese frente.

La historia daría un giro imprevisto poco después: la caída de Santa Cruz en la Batalla de Yungay (1839) ante tropas chileno-peruanas provocó la disolución de la Confederación Perú-Boliviana. Pese al colapso del proyecto continental de Santa Cruz, las victorias militares obtenidas en el sur dejaron una marca indeleble: Bolivia aseguró de forma definitiva la soberanía sobre Tarija.

Una contienda casi borrada de los libros escolares, pero que demostró que la geopolítica sudamericana del siglo XIX se definió a sangre y fuego.

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