La Conmebol y las federaciones de Argentina, Paraguay y Uruguay respaldan al presidente de la FIFA en medio de las críticas europeas y buscan ampliar la presencia sudamericana en la Copa del Mundo de 2030.
La disputa por el futuro de la FIFA comienza a generar nuevas alianzas. Mientras varias federaciones europeas cuestionan al presidente Gianni Infantino, Sudamérica ha decidido cerrar filas en torno al dirigente suizo y, al mismo tiempo, aprovechar la coyuntura para impulsar un ambicioso pedido: que Argentina, Uruguay y Paraguay reciban un total de 18 partidos del Mundial 2030.
El respaldo sudamericano se produjo después de que la FIFA enfrentara críticas por un proyecto relacionado con la comercialización de los derechos de los Mundiales. La iniciativa finalmente no prosperó y obligó a Infantino a ofrecer explicaciones y disculpas.
Conmebol toma posición
La Conmebol, presidida por Alejandro Domínguez, manifestó su preocupación por lo que calificó como “acciones unilaterales e inconsultas” y dejó claro que no respaldará procedimientos que, a su juicio, desconozcan los mecanismos institucionales de la organización.
La posición de la confederación sudamericana terminó favoreciendo indirectamente a Infantino frente al creciente cuestionamiento procedente de Europa.
A este respaldo se sumaron la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) y la Asociación Paraguaya de Fútbol, que destacaron la gestión institucional de Infantino y calificaron a la FIFA con términos como “clara”, “estable”, “cercana”, “abierta” y “transparente”.
El apoyo, sin embargo, no es completamente uniforme. Brasil mantiene una posición más crítica hacia el proyecto del presidente de la FIFA.
El Mundial de 2030, la gran moneda de cambio
Detrás del respaldo sudamericano también existe un importante interés deportivo y político.
El Mundial de 2030 tendrá como sedes principales a España, Portugal y Marruecos, mientras que Uruguay, Argentina y Paraguay fueron incluidos como escenarios de los primeros partidos del torneo, en homenaje al centenario de la primera Copa del Mundo, disputada en Montevideo en 1930.
Pero Sudamérica quiere más.
La ampliación del Mundial de 48 a 64 selecciones abriría la posibilidad de aumentar considerablemente el número de encuentros disputados en territorio sudamericano.
El proyecto plantea que Argentina, Uruguay y Paraguay puedan recibir seis partidos cada uno, lo que elevaría a 18 los encuentros disputados en Sudamérica.
Argentina quiere una fase completa
El presidente de la AFA, Claudio “Chiqui” Tapia, confirmó que la dirigencia argentina trabaja para que la celebración del centenario tenga una dimensión mayor.
Tapia sostuvo que Sudamérica ya tiene asegurado el partido inaugural correspondiente al homenaje de 2030, pero que el objetivo es conseguir una fase completa del torneo si finalmente se aprueba el Mundial de 64 equipos.
La propuesta también contempla una compensación para las sedes principales. España, Portugal y Marruecos recibirían partidos adicionales en caso de que el torneo aumente nuevamente su número de participantes.
Una relación estratégica con Infantino
El respaldo de Sudamérica no puede entenderse únicamente desde la afinidad institucional.
Infantino ha respaldado anteriormente la posibilidad de ampliar la presencia sudamericana en el Mundial 2030 y la FIFA aceptó la propuesta de disputar los primeros encuentros en Argentina, Uruguay y Paraguay.
Ahora, con la posibilidad de un Mundial de 64 selecciones sobre la mesa, la relación entre la Conmebol y la FIFA adquiere una nueva dimensión.
Para Infantino, el respaldo sudamericano puede resultar importante en un momento en que enfrenta cuestionamientos de varias asociaciones europeas de cara a su eventual reelección.
Para Sudamérica, en cambio, el respaldo puede convertirse en una oportunidad para obtener una participación mucho mayor en el Mundial que conmemorará los 100 años de la competición.
Brasil se distancia
La principal excepción dentro del bloque sudamericano es Brasil.
El presidente de la Confederación Brasileña de Fútbol, Samid Xaur, cuestionó públicamente el proyecto relacionado con la comercialización de los derechos de los Mundiales y manifestó su oposición a la iniciativa.
La posición brasileña introduce una diferencia dentro de la estrategia de la Conmebol, especialmente porque Brasil es uno de los principales actores económicos y deportivos del fútbol sudamericano.
Por ahora, sin embargo, la posición oficial de la confederación se mantiene alineada con Infantino.
Infantino visita Colombia
En medio de esta disputa, el presidente de la FIFA llegó este viernes a Colombia para participar en el acto oficial de posesión presidencial de Abelardo de la Espriella.
Su presencia en Sudamérica se produce en un momento particularmente delicado para su gestión.
Mientras Europa cuestiona algunas de sus decisiones y se prepara para una eventual batalla electoral por el liderazgo de la FIFA, el dirigente suizo encuentra en Sudamérica uno de sus principales espacios de respaldo.
La pregunta ahora es cuánto pesará ese respaldo cuando llegue el momento de decidir el futuro político de la FIFA y, sobre todo, si la propuesta de llevar el Mundial 2030 a 64 selecciones terminará convirtiéndose en una realidad.
Si ocurre, Argentina, Uruguay y Paraguay podrían pasar de ser simples sedes simbólicas del centenario a convertirse en protagonistas centrales de la Copa del Mundo.

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