La pregunta incómoda detrás de la crisis energética de Bolivia
Durante años, Bolivia vivió una de las mayores bonanzas económicas de su historia reciente gracias al gas natural. Los gobiernos de Evo Morales recibieron enormes ingresos provenientes de las exportaciones hacia Argentina y Brasil, mientras el país incrementaba el consumo interno y utilizaba parte de esa renta para financiar políticas sociales, infraestructura y gasto público.
Hoy, sin embargo, Bolivia enfrenta una realidad muy diferente: la producción de gas cayó, las reservas disminuyeron y el país comenzó a tener dificultades para garantizar incluso el abastecimiento interno.
Y entonces aparece una pregunta que durante años quedó relegada:
¿Evo Morales sabía que el gas boliviano se iba a acabar y, aun así, decidió venderlo al máximo mientras duró la bonanza?
No existe, hasta ahora, una prueba pública que permita afirmar que Morales sabía exactamente cuándo se terminarían las reservas ni que deliberadamente hubiera decidido “venderlo todo”.
Pero sí existe un hecho difícil de ignorar: un gobierno que administró durante casi 14 años el período de mayor producción y exportación de gas de Bolivia sabía que se trataba de un recurso no renovable.
Y sabía también que cada molécula exportada era una molécula menos disponible para el futuro.
El país que vivió del gas
Durante el gobierno de Morales, los ingresos provenientes de los hidrocarburos permitieron al Estado disponer de recursos extraordinarios.
La nacionalización de los hidrocarburos se convirtió en uno de los símbolos económicos del denominado proceso de cambio.
El problema no estaba necesariamente en vender gas.
El problema que hoy merece discusión es qué se hizo con aquella enorme renta y cuánto se invirtió para garantizar que el país pudiera continuar generando ingresos cuando los grandes campos comenzaran a declinar.
Porque existe una diferencia fundamental entre aprovechar una riqueza natural y depender de ella.
Bolivia aprovechó el gas.
La pregunta es si logró construir suficientemente rápido algo que pudiera reemplazarlo.
¿No se sabía que las reservas estaban cayendo?
Las reservas de gas nunca fueron infinitas.
Durante los años de mayor producción ya existían certificaciones y estudios que permitían conocer aproximadamente el volumen disponible. También era evidente que los grandes campos productores terminarían declinando si no eran reemplazados por nuevos descubrimientos.
Por eso, la discusión no debería reducirse a:
“Evo acabó con el gas.”
La pregunta más seria es:
¿Su gobierno exploró suficientemente para reemplazar las reservas que estaba consumiendo?
Si la respuesta fuera negativa, entonces el problema no habría sido simplemente que Bolivia vendiera su gas.
Habría sido que vendió una riqueza finita sin garantizar suficientemente la siguiente generación de reservas.
La bonanza creó una ilusión
Mientras entraban miles de millones de dólares, la ausencia de nuevos grandes descubrimientos podía parecer un problema lejano.
El dinero llegaba.
Las exportaciones funcionaban.
Brasil y Argentina compraban.
El Estado recaudaba.
La economía crecía.
Pero los campos gasíferos no podían producir para siempre.
Y cuando la producción comenzó a caer, el problema dejó de ser teórico.
Bolivia pasó de preguntarse cuánto gas podía exportar a preguntarse si tendría suficiente gas para abastecer su propio mercado y cumplir sus compromisos externos.
Entonces, ¿Evo lo sabía?
Probablemente la pregunta correcta no sea si Morales sabía que algún día el gas se acabaría.
Eso cualquier gobierno podía saberlo.
La verdadera cuestión es otra:
¿Qué información tenía el gobierno sobre el ritmo de agotamiento de las reservas y qué decisiones tomó a partir de esa información?
¿Se conocía el declive de los campos?
¿Se conocía la necesidad de explorar?
¿Se advirtió que las reservas no estaban siendo reemplazadas al mismo ritmo?
¿Se priorizó la renta inmediata sobre la seguridad energética futura?
¿Y cuánto de los recursos extraordinarios obtenidos durante la bonanza terminó convertido en una economía capaz de sobrevivir sin el gas?
Son preguntas que merecen respuestas.
El juicio de la historia
Quizá dentro de algunos años el debate histórico sobre Evo Morales no sea solamente cuánto dinero generó el gas durante su gobierno.
También podría ser:
¿Qué hizo Bolivia con la última gran bonanza de gas de su historia?
Porque administrar un recurso natural no consiste únicamente en extraerlo y venderlo.
También consiste en saber cuándo comenzar a preparar el día en que ya no estará.
Y ese día, para Bolivia, parece haber llegado.
Por eso el título puede resultar provocador, pero plantea una pregunta legítima:
¿Evo sabía que el gas se iba a acabar y lo vendió todo?
La respuesta definitiva requiere revisar las certificaciones de reservas, los informes técnicos de YPFB, los planes de exploración, las decisiones de inversión y las advertencias realizadas durante esos años.
Quizá el verdadero escándalo no sea que Bolivia haya vendido su gas.
Quizá sea que, sabiendo que algún día se acabaría, no haya preparado suficientemente el país para vivir sin él.

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