Lara y Loza: Un acercamiento que reconfigura el mapa político


Del distanciamiento con Rodrigo Paz a una creciente cercanía con el evismo, el vicepresidente Edmand Lara comienza a construir un nuevo espacio político

Cochabamba. La relación entre el vicepresidente Edmand Lara y el gobernador de Cochabamba, Leonardo Loza, dejó de ser una coincidencia ocasional para convertirse en una de las señales políticas que más atención generan en el escenario nacional.

En las últimas semanas, ambos han aparecido públicamente juntos y han intercambiado gestos de acercamiento. Durante la sesión de honor de la Asamblea Departamental de Cochabamba, Lara abrazó a Loza, le entregó un reconocimiento y habló de la necesidad de coordinación entre el Gobierno y la Gobernación.

Pero el episodio más significativo se produjo el 22 de septiembre. Después de que Lara se declarara presidente en ejercicio ante la ausencia de Rodrigo Paz, Loza lo reconoció públicamente como tal y le pidió que abrogara los decretos relacionados con la eliminación de la subvención al diésel y la ampliación del estado de excepción.

El hecho adquiere mayor relevancia debido al creciente distanciamiento entre Paz y Lara. La disputa entre ambos ya había quedado expuesta públicamente después de varios episodios, entre ellos el enfrentamiento verbal de Lara con un militar en Viacha y las posteriores críticas del mandatario hacia su vicepresidente.

De la coincidencia al acercamiento

La cercanía con Loza no aparece aislada.

Durante los últimos meses, Lara también expresó posiciones favorables a que sea la población la que defina mediante referendo la posibilidad de una candidatura de Evo Morales. Asimismo, cuestionó que las protestas sociales sean vinculadas automáticamente con el evismo y mantuvo una postura crítica frente a algunas acusaciones contra el expresidente.

Estos hechos han provocado que dirigentes y legisladores interpreten el comportamiento de Lara como un acercamiento al movimiento de Morales. Algunos opositores incluso sostuvieron públicamente que el vicepresidente estaría alineándose con el evismo. Sin embargo, esas afirmaciones corresponden a interpretaciones de sus adversarios políticos y no constituyen, por sí mismas, evidencia de un pacto formal.

¿Qué gana Loza?

Para Leonardo Loza, el acercamiento también tiene una dimensión política.

El gobernador cochabambino ha encontrado en Lara a una autoridad del Ejecutivo con capacidad para cuestionar públicamente algunas decisiones del Gobierno de Rodrigo Paz. La aparición conjunta y el reconocimiento de Lara como presidente en ejercicio le permiten a Loza establecer un canal político directo con una figura que ocupa la segunda posición del Estado.

Además, la relación adquiere un significado particular en Cochabamba, donde Loza mantiene una importante presencia política vinculada al movimiento evista.

¿Y qué representa para Lara?

Para Lara, la relación puede interpretarse como parte de un proceso más amplio: su progresivo distanciamiento del presidente Paz y la búsqueda de interlocutores fuera del núcleo más cercano al mandatario.

El vicepresidente ha asumido posiciones que lo han enfrentado públicamente con sectores del propio oficialismo. La pugna llegó a un punto particularmente delicado cuando Lara reclamó la Presidencia en ejercicio durante la ausencia de Paz, mientras desde el entorno presidencial se sostuvo una interpretación diferente sobre quién debía ejercer esas funciones.

En ese contexto, la cercanía con Loza adquiere una dimensión que va más allá de una fotografía o de un acto protocolar.

¿Una nueva alianza?

Por ahora, no existe evidencia suficiente para afirmar que Lara y el evismo hayan construido una alianza política formal.

Lo que sí existe es una sucesión de señales públicas: encuentros, declaraciones coincidentes, gestos políticos y un reconocimiento explícito de Loza hacia Lara en un momento de fuerte tensión dentro del Ejecutivo.

La pregunta que queda abierta es si esta cercanía terminará convirtiéndose en una alianza política estable o si se trata de una coincidencia derivada de posiciones compartidas frente a determinadas decisiones del Gobierno.

Por el momento, el dato político más evidente es otro: Edmand Lara parece estar cada vez más distante del espacio político de Rodrigo Paz, mientras aumenta su interlocución con figuras vinculadas al evismo.

Y en una política boliviana marcada por constantes realineamientos, esa cercanía difícilmente puede ser considerada irrelevante.

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