Santa Cruz, el motor económico de Bolivia: Producción, empleo y exportaciónes marcan su peso en el País


 A pocos días de su aniversario, los datos muestran la dimensión económica del departamento: concentra una importante parte de la producción agrícola y ganadera, reúne casi un tercio de las empresas registradas y genera miles de millones de dólares en exportaciones.

El 24 de septiembre no solo conmemora una fecha histórica para Santa Cruz. También ofrece una oportunidad para mirar los números de un departamento que, durante las últimas décadas, se convirtió en uno de los principales centros económicos de Bolivia.

En 2024, el Producto Interno Bruto (PIB) nominal de Santa Cruz alcanzó los 14.171 millones de dólares, frente a los 11.423 millones registrados en 2020. Esto representa un crecimiento del 24,1% en cuatro años, de acuerdo con datos del Ministerio de Economía difundidos por la Agencia Boliviana de Información (ABI).

Ya en 2021, Santa Cruz representaba alrededor del 30% del PIB nacional, con una producción económica de 12.355 millones de dólares.

Pero el peso del departamento no se explica únicamente por el tamaño de su economía. Agricultura, ganadería, industria, comercio, servicios y exportaciones forman una extensa cadena productiva que conecta al departamento con prácticamente todo el país.

LA TIERRA QUE ALIMENTA A BOLIVIA

La agricultura es uno de los pilares de la economía cruceña y la soya ocupa un lugar central.

Durante la campaña de verano 2025-2026 se sembraron aproximadamente 1,3 millones de hectáreas de soya en Santa Cruz. Sin embargo, las lluvias y otros fenómenos climáticos obligaron a reducir la proyección inicial de producción de tres millones a 2,6 millones de toneladas.

De ese volumen, la Asociación de Productores de Oleaginosas y Trigo (Anapo) estimó que unas 800.000 toneladas cubrirían la demanda interna, mientras alrededor de 1,8 millones de toneladas podrían destinarse a la exportación, ya sea como grano o mediante productos con valor agregado.

La importancia de la soya trasciende las exportaciones. El cultivo forma parte de una cadena que incluye la producción de aceite y alimentos balanceados utilizados por las industrias avícola, porcina, bovina y lechera.

La soya, junto con el sorgo, trigo, maíz y girasol, convierte al campo cruceño en una fuente fundamental de materias primas para otras actividades económicas.

CARNE, GANADO Y UNA GRAN CADENA PRODUCTIVA

La ganadería representa otro de los grandes pilares de Santa Cruz.

El departamento concentra 5.048.138 cabezas de ganado bovino, equivalentes al 45% del hato nacional, según datos presentados en la Expocruz 2025 y difundidos por ABI.

Santa Cruz produce además alrededor del 60% de la carne bovina de Bolivia y concentra las exportaciones de carne del país, de acuerdo con esos datos.

Pero detrás de la producción ganadera existe una cadena mucho más amplia: alimentos balanceados, transporte, frigoríficos, proveedores de insumos, servicios veterinarios, comercio y exportación.

CASI 118 MIL EMPRESAS

El peso económico de Santa Cruz también se refleja en su actividad empresarial.

Hasta agosto de 2025, el departamento registraba 117.894 unidades económicas, equivalentes al 29,9% de toda la base empresarial del país, según datos del Servicio Plurinacional de Registro de Comercio (Seprec) difundidos por ABI.

Solo entre enero y agosto de ese año se crearon 3.541 nuevas unidades económicas en Santa Cruz, el 33,3% del total registrado a nivel nacional durante ese periodo.

El empleo también mostró un crecimiento importante.

Entre el segundo trimestre de 2020 y el mismo periodo de 2025, la población ocupada urbana pasó de aproximadamente 1,2 millones a 1,7 millones de personas, lo que representa unos 494.000 ocupados adicionales.

La tasa de desocupación urbana, por su parte, pasó del 8,5% en 2020 al 3,1% en 2024.

SANTA CRUZ TAMBIÉN EXPORTA

El departamento tiene además un papel central en el comercio exterior boliviano.

Entre 2021 y 2024, las exportaciones cruceñas alcanzaron un promedio anual de 3.364 millones de dólares, un 57,8% por encima del promedio registrado entre 2006 y 2019.

En el periodo 2021-2023, las exportaciones alcanzaron un promedio de 3.632 millones de dólares.

Entre los principales productos exportados estuvieron los derivados de la soya, con 1.501 millones de dólares; el gas natural, con 786 millones; y las semillas y habas de soya, con 220 millones.

La estructura exportadora también está cambiando.

Mientras los hidrocarburos han perdido peso dentro de la economía nacional, la agroindustria ha ganado protagonismo. En 2025, las exportaciones de soya y girasol superaron a las de hidrocarburos como segundo rubro exportador.

El desafío, por tanto, ya no es únicamente producir materias primas, sino transformarlas dentro del país y generar mayor valor agregado.

DE LA SOYA A LA INDUSTRIA

Un ejemplo de esa transformación se encuentra en San Julián, donde comenzó a operar una Planta de Transformación de Subproductos de Soya, construida con una inversión superior a Bs 424 millones.

La planta tiene capacidad para procesar 1.000 toneladas de soya por día y producir harina, cascarilla y aceite.

A esto se suman proyectos relacionados con alimentos, bioinsumos, trigo, hortalizas y el hierro del Mutún.

En 2025, el Gobierno destinó Bs 3.247 millones de inversión pública para Santa Cruz, de los cuales el 44,1% correspondió a proyectos productivos.

El Mutún, en Puerto Suárez, representa además una apuesta por incorporar la minería y la siderurgia a la estructura productiva del departamento.

EL DINERO TAMBIÉN MUEVE A SANTA CRUZ

La importancia económica del departamento también aparece en la recaudación tributaria y en el sistema financiero.

En 2023, Santa Cruz generó Bs 19.048 millones en tributos, la cifra más alta registrada durante el periodo 2016-2023, según datos difundidos por ABI.

A agosto de 2025, los depósitos bancarios en el departamento alcanzaron 8.729 millones de dólares, mientras que la cartera bruta llegó a 13.633 millones.

El crédito productivo superó los 7.000 millones de dólares y alcanzó a 165.092 personas y empresas.

Estos recursos acompañan una economía donde circula dinero procedente de la agricultura, ganadería, industria, comercio, servicios y exportaciones.

LOS DESAFÍOS DEL MODELO CRUCEÑO

Sin embargo, las cifras también muestran dificultades.

El crecimiento promedio real de Santa Cruz entre 2021 y 2024 fue de 2,6%, mientras que en 2024 la economía departamental enfrentó el impacto de fenómenos climáticos, bloqueos, restricciones al acceso a créditos externos y dificultades relacionadas con la disponibilidad de divisas.

A esto se suman problemas logísticos, necesidades de combustible, infraestructura vial y la búsqueda de nuevos mercados.

El desafío para Santa Cruz ya no consiste solamente en producir más, sino en transformar más, industrializar más y exportar productos con mayor valor agregado.

A pocos días de su aniversario, las cifras muestran una realidad difícil de ignorar: Santa Cruz concentra una parte importante de la producción agrícola y ganadera de Bolivia, reúne casi un tercio de las empresas registradas, genera cientos de miles de empleos y aporta miles de millones de dólares al comercio exterior.

Santa Cruz no solo creció: se convirtió en una pieza central de la economía boliviana.

Y su próximo desafío será convertir esa capacidad productiva en más industria, mayor valor agregado y nuevas oportunidades económicas para el departamento y para el país.

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