Un incendio en la ex Aduana dio lugar a la actual Terminal de Buses de La Paz


 

La Paz — Pocos de los miles de pasajeros que transitan a diario por la Terminal de Buses de La Paz imaginan que el origen del principal nodo de transporte de la sede de Gobierno está marcado por las llamas, las cenizas y una profunda reestructuración urbana bajo administración estatal.

En febrero de 1976, un feroz incendio consumió los antiguos almacenes e instalaciones de la ex Aduana Nacional, un predio estratégico ubicado al final de la avenida Montes que funcionaba también como recinto de custodia y depósito de grandes volúmenes de mercadería incautada y materiales inflamables. La magnitud del fuego, que requirió días de intenso trabajo para ser sofocado, dejó la estructura en ruinas e inutilizable.

La transformación de un espacio devastado

Tras el siniestro y la remoción de los escombros durante el régimen militar de la época, las autoridades descartaron la reconstrucción de la infraestructura aduanera en pleno centro paceño. En su lugar, se optó por un proyecto de gran envergadura urbana: dotar a La Paz de un centro interdepartamental de transporte terrestre para reemplazar las paradas informales que saturaban las vías circundantes.

Para la edificación del nuevo recinto se aprovechó la célebre nave metálica diseñada originalmente por los talleres del ingeniero francés Gustave Eiffel —que había servido para la antigua estación de trenes—, integrándola a un diseño arquitectónico moderno y funcional.

La obra fue inaugurada oficialmente en 1980, consolidando la metamorfosis del terreno: de un escenario de desastre y pérdida de patrimonio fiscal a convertirse en la puerta de entrada y salida terrestre más importante de la capital paceña.

Hoy, a casi cinco décadas de aquel voraz incendio, la Terminal de Buses de La Paz se erige como un hito urbano donde la historia militar, la administración pública y la arquitectura del siglo XX se entrelazan en el corazón de la ciudad.

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