Una mirada a los accidentes e incidentes de seguridad militar en Bolivia


 

El reciente y trágico siniestro registrado en el Regimiento de Artillería 2 "Bolívar" en Viacha, que dejó un saldo de al menos 9 fallecidos y más de 80 heridos tras una cadena de explosiones en sus depósitos de material bélico, ha reabierto un complejo debate en Bolivia: el estado de los protocolos de seguridad, el mantenimiento del armamento y el margen de riesgo operacional en las Fuerzas Armadas del país.

Aunque los incidentes militares son eventos extraordinarios, la historia reciente demuestra que la institución armada ha tenido que enfrentar pérdidas humanas y materiales significativas tanto en tierra como en el espacio aéreo, atribuidas principalmente a fallas mecánicas, imprevistos meteorológicos y deficiencias en las medidas de seguridad durante maniobras.

Siniestros en el aire: El reto operacional de la aviación militar

La Fuerza Aérea Boliviana (FAB) opera frecuentemente en condiciones geográficas y climáticas extremas —desde la altura del altiplano hasta la densidad de la cuenca Amazónica—, lo que eleva las exigencias operativas y el riesgo de accidentes.

Uno de los eventos más resonantes ocurrió en marzo de 2021 en la ciudad de Sacaba (Cochabamba), cuando un caza chino K-8 Karakorum de instrucción sufrió una falla catastrófica en pleno vuelo. Aunque los dos tripulantes lograron eyectarse a tiempo, el impacto del fuselaje contra una vivienda particular provocó la muerte de una joven civil y daños estructurales severos en la zona residencial.

En mayo de 2020, durante la emergencia sanitaria por la pandemia de COVID-19, una avioneta Beechcraft Baron de la FAB se estrelló a pocos minutos de despegar en Trinidad (Beni). La nave transportaba a diplomáticos y ciudadanos españoles que buscaban repatriarse; el trágico saldo fue de seis personas fallecidas, incluidos los dos oficiales al mando.

A estos sucesos se suman eventos de mayor envergadura histórica, como la tragedia de 1993, cuando un C-130 Hércules se impactó contra la cordillera en Colomi mientras trasladaba tropas de conscriptos, dejando más de una treintena de víctimas fatales.

Incidentes en polvorines e instrucción militar

Más allá del ámbito aeronáutico, la administración y custodia de depósitos de munición y material explosivo ha representado un desafío crítico. El siniestro del Regimiento Bolívar en Viacha pone en evidencia la fragilidad de la infraestructura en ciertas unidades militares cercanas a centros poblados y la urgencia de actualizar los sistemas de control y almacenamiento de pirotecnia y munición militar.

Asimismo, la seguridad durante las prácticas de entrenamiento ha sido cuestionada tras episodios de alto impacto mediático. Un ejemplo claro ocurrió en abril de 2023 en el Colegio Militar del Ejército en La Paz, cuando dos cadetes sufrieron lesiones irreversibles al caer al vacío durante una demostración del denominado "salto de la muerte", debido al fallo o falta de anclajes de seguridad en la cuerda de descenso.

Exigencia de fiscalización y reformas

Frente a la recurrencia de estos hechos, analistas en seguridad y sectores de la sociedad civil coinciden en la necesidad de implementar auditorías técnicas independientes, modernizar el equipamiento obsoleto y revisar los manuales de procedimientos operativos.

La investigación en curso sobre los hechos de Viacha será determinante para establecer responsabilidades administrativas e institucionales, así como para definir si las Fuerzas Armadas encararán una reestructuración profunda en sus protocolos de manejo de crisis y mantenimiento operativo.

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